Los bosques
que perdimos

El Salvador

A pesar de ser el país más pequeño de Centroamérica, El Salvador posee casi un 30% de su superficie recubierta por bosques, entre los que destaca la bahía de Jiquilisco, el bosque de manglar más extenso de toda la región, y una zona natural clave para la preservación de los ecosistemas costeros. Sin embargo, de toda esta cobertura forestal, la mayor parte corresponde con bosques secundarios, o regenerados. Los bosques primarios, esos que no han sido alterados por actividades humanas y que son insustituibles para la biodiversidad, representan menos del 5% de su cobertura forestal total, y, actualmente, se encuentran bajo amenaza. Entre 2001 y 2021, en El Salvador se deforestaron en torno a 1,400 hectáreas de estos bosques de alto valor ecológico. El cambio de uso de suelo para actividades agrícolas y ganaderas, la urbanización y la construcción de infraestructuras (incluyendo la de proyectos turísticos) son algunos de los principales agentes responsables de toda la deforestación de El Salvador, un país que ya posee más de 100 especies en peligro de extinción, entre las que destacan al menos 17 especies de flora.

Hectáreas deforestadas de bosques primarios en los últimos 20 años

hectáreas deforestadas
0

Tasa del
área deforestada

Principales causas de la
deforestación en El Salvador

Ganadería o praderas

Tierras agrícolas

Asentamiento humano

Humedales

(captación de agua, acuicultura)

Pico de deforestación en el país: 2016

Francisco Flores

Presidente durante el pico de deforestación

¿Qué ocurrió durante ese año?

Se aprueba la Política Forestal de El Salvador, que promueve el ordenamiento y manejo de los recursos forestales salvadoreños, pero que, a su vez, contempla el uso de los recursos maderables con el fin de obtener más beneficios económicos para el país. Unido a esto, durante el curso de la nombrada administración (2014-2019) se implementó el “Plan de Bienestar”, un proyecto gubernamental que incluía incentivos y asistencia para la comercialización de los granos básicos, el ganado y otras cadenas de valor como la caña de azúcar, vinculada a procesos de deforestación y degradación de los ecosistemas forestales. A esto se le suma que, a inicios de 2016, la Asamblea Legislativa autorizó el aumento de más del 60% del presupuesto del Ministerio de Agricultura y Ganadería, órgano gubernamental encargado del desarrollo de este plan, y responsable de la regulación de la actividad ganadera, señalada como una de las principales causantes de la deforestación en la superficie salvadoreña.

Un caso emblemático
de deforestación en El Salvador

Tras consultar con casi cien científicos y expertos en medio ambiente, identificamos algunas de las subregiones más deforestadas de cada uno de los países analizados. Estas regiones destacan por su deforestación masiva o acelarada, así como por su relación con zonas protegidas y comunidades vulnerables. Por ello, han sido catalogadas como algunos de los casos más representativos de la deforestación en América Latina y el Caribe en los últimos 20 años.

Reserva de la Biosfera Xiriualtique-Jiquilisco

En El Salvador, la región de Usulután se alza como la zona más deforestada de todo el territorio en las últimas dos décadas. Allí se encuentra la Reserva de la Biosfera Xiriualtique-Jiquilisco, hogar del 50% de los manglares de la costa del Pacífico norte, una ecorregión declarada en peligro crítico. En los últimos años, esta zona se ha convertido en un foco de deforestación, principalmente a raíz del al avance de las fronteras agrícolas de monocultivos de alta demanda, como la caña de azúcar, que ya amenaza con la biodiversidad de la Reserva y la salud de los suelos de la región.